domingo, 26 de septiembre de 2010

Filosofía Medieval (San Agustín)

TEMA 5: LA FILOSOFÍA MEDIEVAL
A. Contexto cultural del pensamiento medieval: filosofía y cristianismo. 
  1. Etapas del pensamiento medieval.
  Si nos ceñimos a la filosofía medieval cristiana, prescindiendo de las filosofías árabe y judía, podemos hablar de dos periodos claramente diferenciados:
  -La Patrística, doctrinas elaboradas por los Padres de la Iglesia (griegos y latinos) hasta el siglo VI, y
  -La Escolástica, nombre con el que se designan los diversos sistemas filosóficos de los pensadores cristianos posteriores.
  Dentro de esos dos periodos encontramos las siguientes fases:
  1. Desaparición del Mundo Antiguo (S. IV y V): la filosofía pagana se reduce al neoplatonismo, elaborado por Plotino en el siglo III. En la filosofía cristiana destaca San Agustín.
  2. Período de decadencia (S. VI-VIII). Solo Boecio y San Isidoro de Sevilla destacan y no como auténticos filósofos sino como compiladores de la cultura anterior.
  3. La recuperación carolingia. En el siglo VIII, la incultura se apodera de Occidente. Solo bajo el reinado de Carlomagno empiezan a surgir escuelas que difundirán poco a poco las artes liberales.
  4. Florecimiento de los siglos XI y XII. Aparecen múltiples escuelas por todo el occidente de Europa y se entablan debates y discusiones dialécticas sobre las relaciones fe-razón y sobre el problema de los universales. En este momento aparece el aristotelismo en Occidente a partir de la filosofía árabe conocedora de  las obras de Aristóteles.
  5. Apogeo del siglo XIII. Se difunde la obra de Aristóteles y se consolidan las universidades. Esto determina el espectacular florecimiento de la filosofía y de la cultura en general. El máximo representante es Tomás de Aquino.
  6. La maduración crítica y reflexiva del siglo XIV. Se abandonan las pretensiones de crear grandes sistemas y comienza la crítica a los dogmas, surgiendo así, los inicios de la ciencia moderna. Guillermo de Ockham es el máximo representante.
5.Declive del pensamiento medieval. Se produce a mediados del siglo XV con la desaparición de la escuela occamista. En 1440, Nicolás de Cusa publica su "Docta ignorancia", considerada como puente hacia el renacimiento. 
  2. Cristianismo y cultura griega. 
  Finalizado el Mundo clásico griego, en los siglos II y I a.d. C, en el ámbito filosófico se produce una proliferación de escuelas que quedan marcadas por dos características comunes:
  -La Sabiduría abandona el interés especulativo y se centra en la ética.
  -Las doctrinas éticas aparecen desvinculadas del ámbito político y la ética es entendida como doctrina que facilita la felicidad individual o en pequeñas comunidades.
  En esa proliferación de doctrinas y escuelas, dirigidas a ofrecer la seguridad perdida, el cristianismo no debió diferenciarse de las múltiples sectas que venía floreciendo en el Oriente medio.
  Una característica común a todas ellas es el carácter salvífico que también ofrece el cristianismo. Este, a diferencia del resto de sectas, elimina los aspectos de iniciación y sectarios y se decanta por una doctrina monoteísta de salvación universal. Por otro lado, la expansión del cristianismo encuentra en el mundo griego su base pues gran parte de los primeros cristianos hablan el griego, se utiliza los géneros literarios griegos (epístolas, sermones, apocalipsis, etc y los cristianos penetran en círculos cultos griegos. Los primeros cristianos (San Pablo, por ejemplo) polemizan con la cultura griega y ponen a la fe por encima de cualquier otro conocimiento, incluido la razón (uno de los hallazgos más característicos de la cultura griega).
  3. Los límites de la asimilación cristiana de la filosofía.
  En estos primeros contactos entre filosofía y cristianismo, protagonizado por la Patrística, se tienen como elementos fundamentales los siguientes:
  1. La necesidad expansiva del cristianismo exige sobreponerse a la realidad cultural del medio en el que se daba (paganismo y politeísmo) y exige una conciliación de esa realidad con la Revelación. Son los Apologistas los que dan esos primeros pasos conciliatorios, aunque sus escritos sean defensas de orden jurídico ante las persecuciones a cristianos, y tampoco todos estaban a favor de esa conciliación (Taciano).
  2. Un segundo paso en esa asimilación de la filosofía se debe a la Escuela de Alejandría que se funda para hacer una investigación metafísica de la fe, utilizando la filosofía de Platón con el propósito de sintetizar la doctrina cristiana y la cultura pagana, es decir, compatibilizar razón y fe. Se inicia así una línea que va desde Agustín de Hipona (máximo representante de la Patrística) a Tomás de Aquino (máximo representante de la Escolástica), consistente en asimilar las nociones del mundo griego y hacerlas compatibles con el cristianismo.
  3. Sin embargo, el cristianismo choca con muchas posturas griegas y la distorsionan dando origen a nuevos problemas característicos del universo cristiano. Así, el pensamiento cristiano girara en lo sucesivo en torno a las siguientes nociones, más teológicas que filosóficas:
        1. Consideración lineal del tiempo y nacimiento de una filosofía de la historia en Agustín de Hipona.
        2. Vinculación del ser al problema del pecado y del mal, y consideración del mal como ausencia del ser.
        3. Aparición en la ética de la problemática del libre arbitrio, vinculada a la concepción judeocristiana de la culpa.
        4. Tensión entre fe y razón.
  Ya en la Escolástica, la relación cristianismo y filosofía o bien sigue la línea marcada por la Patrística, o bien reconduce la conciliación entre filosofía griega y cristiana, sobre todo con la aparición en escena de la obra aristotélica.
  La Escolástica no es un período homogéneo y se pueden distinguir cuatro períodos por la diferencia entre los temas tratados:
  1.Pre-Escolástica (finales del S. VII a finales del XI). Se caracteriza por un tradicionalismo, por la sumisión a la autoridad agustiniana platónica, por las recopilaciones realizadas  y por un afán enciclopedista según el modelo de las Etimologías de San Isidoro.
  2. Escolástica temprana (fines del S. XII y comienzos del S. XIII). Se da importancia a los debates entre autoridad y razón, se comentan las Sentencias, y  aparece la cuestión de los universales.
  3. Alta Escolástica (fundamentalmente S. XIII). Se trata de absorber el pensamiento árabe aristotélico y se desarrollan las grandes Sumas teológicas y filosóficas.
  4. Escolástica "decadente" (S. XIV y XV). Se centran en cuestiones lógica y semánticas (Ockham), hay una crisis de los grandes sistemas y se origina la ciencia moderna. 
  Conclusión.
  El cristianismo, en su esencia, no aparece situándose en el terreno de la historia de las ideas. Incluso no tiene una estructura intelectual; no consiste en afirmar algo en general, ni en propugnar un sistema de conceptos que de razón de la realidad, ni una "visión del mundo", sino que consiste en la fe en un hecho singular, ocurrido en una ocasión, por decisión libre de Dios, y sin más explicación posible que un amor y no una razón. El credo es un relato y no un conjunto de aseveraciones universales. Nada hay formulable lógicamente, sino narrable y no demostrable, sino creíble, algo que choca con la esencia de la filosofía griega. No existe según Gilson una filosofía cristiana pero sí cabe que exista un ejercicio cristiano de la razón.
  B. Razón y fe, filosofía y teología.
  1. El planteamiento de la cuestión.
  La cuestión de las relaciones entre cristianismo y filosofía no tendría lugar si el cristianismo fuera una doctrina filosófica más, es decir, si el cuerpo doctrinal fuese simplemente el producto de un esfuerzo racional en el marco de la tradición griega.
  El cristianismo, sin embargo, es una religión revelada, cuyo fundamento último descansa precisamente en la verdad de la revelación y cuyo instrumento fundamental tiene como base la fe. Por ello, los esfuerzos de los autores cristianos por asimilar la cultura pagana tenían que encontrarse desde el comienzo con el problema de la conciliación entre la razón y la fe, es decir entre la filosofía y la teología.
  2. Las posiciones de los autores cristianos.
  a) Patrística. La Patrística, en general, subordina la filosofía a la teología.
        -Los apologistas: S. Justino: Cristo aparece como el "logos" encarnado. El es la razón. El "Logos" ha conocido distintas manifestaciones como la Biblia y los escritos filosóficos. Taciano: niega todo valor a la filosofía y la entiende como fuente de inmoralidad y pecado.
        -Escuela de Alejandría: Clemente: La filosofía cristiana es la verdadera filosofía. Orígenes: hay un conocimiento (gnosis) que es superior a la fe, pero sólo se llega a él mediante la fe y la ayuda de la razón. San Agustín (354-430): Es la figura de la Patrística. Para él, el hombre puede alcanzar la verdad; el punto  de partida para llegar a ella no está fuera del hombre, sino dentro de él. El hombre percibe la mutabilidad de la naturaleza y la inmutabilidad de las verdades que tienen que provenir de Dios, de la Inteligencia divina. Para Agustín de Hipona, razón y fe están en íntima relación puesto que Dios es la única verdad. La fe necesita de la razón: la razón ayuda a ver los motivos racionales y la razón presupone la fe: la razón por sí sola no basta para alcanzar la verdad porque es limitada e imperfecta; necesita de la fe. Hay una mutua colaboración: "credo ut intelligam" (hay muchas verdades que no se pueden conocer sin fe) y también: "intellige ut credas"  (una razón lúcida para poder fundamentar mejor la fe).  Recibe el influjo de Platón, sobre todo, a través de El Fedón y El Timeo y desde algunas obras de Plotino. 
  b) La Escolástica.
  Dentro de la Escolástica debemos de señalar un corte producido por la introducción de la obra de Aristóteles por medio de la filosofía árabe.
  Antes de esa introducción tenemos:
  1. El agustinismo filosófico, es decir, las tendencias posteriores y continuadoras de  la obra de Agustín de Hipona, caracterizada por la influencia platónica y neoplatónica. Dentro de esta corriente encontramos a dos autores:
        -San Anselmo de Canterbury: toma el principio agustiniano "Credo ut intelligam" y lo llega a su máxima expresión: no se trata de entender para poder creer, sino de la necesidad de la fe para poder conocer la verdad. Sin fe no se puede alcanzar la verdad. Dios permite a quien posee la fe la visión intelectual que conduce de ella a su conocimiento; sólo por la fe puede el saber ser plena evidencia y verdad.  Es conocido su argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios que empieza en el simple concepto de Dios para llegar a demostrar su existencia.  Para Anselmo, aun el negador de la existencia de Dios debe poseer el concepto de Dios, pues es imposible negar la realidad de algo que ni siquiera se piensa. La prueba que va del concepto a la realidad es la que no puede ser negada en modo alguno.  El concepto de Dios es el de un Ser mayor que el cual nada puede pensarse. Aun el necio debe admitir que el Ser respecto al cual nada mayor puede ser pensado existe en el entendimiento, aunque no exista en la realidad.
  El argumento se basa en dos puntos:
  1. Que lo que existe en realidad es 'mayor', o más perfecto que lo que existe sólo en el entendimiento.
  2. Que negar que exista realmente aquello respecto a lo cual nada mayor puede pensarse, significa contradecirse, porque significa admitir al mismo tiempo que se lo puede pensar mayor, esto es, existente en la realidad.
Aunque ha suscitado muchas críticas como la de que aun admitiendo que se tenga el concepto de Dios como el de un ser perfectísimo, de este concepto no de puede deducirse la existencia de Dios, de la misma manera que no puede deducirse la realidad de una isla perfectísima del concepto de tal isla.
        -San Buenaventura afirma la superioridad de la fe. Hay que subordinar la razón a la fe; es más importante la voluntad que el entendimiento, porque hay que evitar un excesivo intelectualismo. Se interesa por la filosofía, pero ésta es incapaz por sí misma de alcanzar la verdad. Los filósofos no conocieron a Cristo, por eso no conocieron la verdad.
  2. A partir de la introducción de Aristóteles en el pensamiento Occidental y dentro de la Escolástica se produce un cambio de rumbo que encuentra su máxima expresión en Tomás de Aquino. A partir de este momento (S.XII), la filosofía árabe aristotélica toma cuerpo en Europa. No podemos entender obviamente a estas corrientes árabes medievales dentro de la Escolástica, puesto que no son precisamente autores cristianos, pero si debemos introducirlas aquí, puesto que dan origen al tomismo. Por otro lado, también la filosofía árabe comparte una serie de cuestiones con la filosofía europea del momento, como es la  ejemplificada en la teoría averroista de la doble verdad. Dos son los aristotélicos árabes más importantes:
  - Avicena (S. X) que conoce un aristotelismo platonizado, debido a las traducciones del siriaco al árabe y  a los comentarios de autores influidos por ideas platónicas.
  - Averroes (S.XII) quien comenta las obras de Aristóteles, eliminando de ellas todos los rasgos neoplatónicos. Así se transmite, por Occidente, el aristotelismo puro.
  La llegada de la filosofía de Aristóteles y las diversas investigaciones sobre él llega a formular lo que se llama el aristotelismo averroísta o averroísmo latino y cuyas tesis más importantes son:
  1. Mundo: Según Aristóteles, Dios es el Motor Inmóvil que mueve un mundo eterno en constante movimiento, un mundo que ha existido siempre y que Dios ni siquiera conoce (Dios sólo se conoce a sí mismo).
  2. Alma: EL alma de cada hombre es mortal. El entendimiento, según Averroes, es el mismo para todos los hombres, y está en cada uno, es inmortal, pero no es Dios, ni el alma humana.
  3. Verdad: Averroes afirma la doble verdad. Hay dos verdades: teológica y filosófica, es decir, de fe y de razón. Una afirmación puede ser verdad teológica (el alma inmortal, por ejemplo) y su contraria puede ser una verdad filosófica (p. ej., alma mortal).
  Se trata, como vemos, de  temas que los autores cristianos no puede dejar de criticar:
  1. Se afirma la autonomía de la razón frente a la fe.(Siger de Brabante  y otros muchos fueron condenados y expulsado de las universidades).
  2. El mundo no puede ser eterno, sino creado por Dios.
  3. No se puede negar la inmortalidad del alma.
  4. No se puede admitir una doble verdad, sino una sola, la de la fe. En caso contrario, admitiría el escepticismo y el relativismo.
  Aunque el aristotelismo averroista fue condenado, la filosofía aristotélica, sin embargo, fue difundida y defendida por la Iglesia, a partir de entonces, llegando a llamar a Aristóteles  "El Filósofo".
Dos son los autores que inician la asimilación y síntesis de Aristóteles dentro del cristianismo: S. Alberto el grande y Sto Tomás de Aquino. Veremos al segundo como exponente y síntesis de los grandes sistemas de la filosofía medieval junto con el exponente de la Patrística San Agustín de Hipona pero antes analicemos la conciliación del aquinate en el tema de las relaciones entre fe y razón, entre filosofía y teología.
              -Distinción entre razón y fe: Hay una distinción clara, formal y explícita entre la verdad teológica y la filosófica. Cada una tiene su propio campo de acción. A la filosofía le corresponde el campo de la verdad natural; a la teología el campo de la verdad sobrenatural. El filósofo utiliza la razón y saca conclusiones que son fruto del razonamiento humano; el teólogo utiliza la verdad revelada y desde ella, con la razón y apoyado en la autoridad divina, saca las conclusiones que pertenecen al ámbito de la fe.
              -Conflicto: No puede haber conflicto entre ambas porque las dos proceden de Dios. Son distintas, pero no contradictorias. No hay una doble verdad porque sería llevar la contradicción al mismo Dios de quien procede la verdad teológica y filosófica. Cuando  una proposición filosófica se halla en contradicción con la verdad revelada, significa que hay un error no en la filosofía, sino en el filósofo.
              -Independiente. La razón es de por sí suficiente para alcanzar la verdad. A diferencia de S. Agustín, no afirma que al conocimiento racional le sea necesaria la fe. Esta suficiencia de la razón será una de las características más acusadas del humanismo renacentista.
              -Colaboración. La razón ayuda a la fe para construir la Teología como una ciencia (con rigor científico) utilizando la dialéctica para los que niegan las proposiciones de fe y aportando cuantos datos colaboren al esclarecimiento de la verdad revelada.
  La fe ayuda a la razón como criterio extrínseco: se si llega a conclusiones contradictorias con la fe, hay que revisar los razonamientos. La razón no llega a algunas verdades, pero las ve como no contradictorias.
              -Verdades. Hay verdades comunes que son al mismo tiempo verdades de fe y de razón (p.e.: la existencia de Dios). Las dos se complementan. Aparece entonces no sólo la no contradicción, sino la conveniencia de dichas verdades.
              -Suprarracionalidad. El que una verdad sea suprarracional no significa que sea irracional. Las verdades de fe no contradicen la razón. La razón las contempla en otro plano que supera lo racional.  
  -Ya en la crisis de la Escolástica la figura de Guillermo de Ockham representa la crítica a los grandes sistemas anteriores. Su filosofía no sólo supone la separación definitiva entre filosofía y teología, poniendo fin a la Escolástica, sino que marca un cambio en la concepción del universo por medio de la crítica de la física y metafísica aristotélica y una ruptura con los ideales griegos que se habían mantenido y respetado por los filósofos escolásticos. Esto lo realiza a través del tipo de conocimiento y existencia que supone que tiene Dios "la omnipotencia".  El punto de arranque de Ockham es la teología y en concreto, la afirmación del primer artículo del credo cristiano "Creo en Dios Padre Todo Poderoso". En esta afirmación se encuentra la tesis fundamental de la que nace todo su planteamiento filosófico.  La actitud de Ockham es de reacción hacia lo que considera conocimiento ilimitado de la razón al haber invadido campos que no le correspondían y hacia las degradaciones de la Teología que ha considerado demostrables por la razón verdades exclusivas de la Fe (existencia de Dios, atributos, inmortalidad del alma, etc..).  Ockham entiende que el entramado filosófico-teológico que se había mantenido a lo largo de la toda la Escolástica compromete la verdad revelada a la vez que supone una intromisión filosófica intolerable. Por ello se esfuerza por una tarea doble: la crítica a la filosofía y a la teología. Ockham separa filosofía y teología. Para él, la filosofía es esencialmente crítica, revisa sus presupuestos y sus conclusiones y esta tarea crítica podrá ser bloqueada desde fuera de la Filosofía, pero no desde dentro, es decir, de acuerdo con las exigencias que impone su propia naturaleza. Entiende que los atributos y la existencia misma de Dios son indemostrables por la razón. Si sólo la observación nos permite saber cuál es la causa concreta de cada fenómeno, no podemos concluir definitivamente que existe una causa primera, llamada Dios, pues ésta es inobservable. Por lo tanto, la Filosofía  debe  abstenerse de pronunciar juicios indemostrables por la razón, dado que ésta elabora lo dado por los sentidos.
 C) Grandes filósofos medievales.
  1.Agustín de Hipona.
  1.1. Introducción
  Su punto de partida es la Búsqueda de la Verdad. No la busca en el exterior, a través del conocimiento sensible, sino en intimidad, conciencia, en la experiencia que el hombre posee de su propia vida interior. Es la llamada a la interiorización.  El Sabio encuentra la sabiduría en sí mismo. La interiorización es un replegarse sobre sí. Es el punto de partida de un proceso ascendente que lleva al hombre más allá de sí mismo, transcendiéndose.
  El proceso de autotranscendentalismo es el siguiente:
        1º. El hombre contrasta que su propia naturaleza es mutable y encuentra verdades inmutables en sí, verdaderas, que poseen caracteres superiores a nuestra alma: Las Ideas que el hombre encuentra en sí mismo son superiores a él. Son objeto de conocimiento, inmutables y necesarias, que están en mente divina, en Dios, realidad inmutable y Verdad absoluta. El orden de las ideas es:
  1.Lógico y metafísico: Verdad y falsedad, semejante, unidad.
  2. Matemático.- números y figuras.
  3. Ético y Estético:Bondad, belleza.
        2º. Esto lleva al hombre hasta la verdad absoluta, más allá de sí mismo. El Ideal, formas arquetípicas, esencia permanente, inmutables de cosas que no han sido formadas, sino que existiendo eternamente y de manera inmutable, se hallan contenidas en la inteligencia divina. Están en Dios como arquetipos, modelos de realidades mutables.
  Teoría de la iluminación: el alma conoce verdades inmutables por una iluminación divina. Conoce las verdades en sí mismas ya que el entendimiento ve la verdad en Dios.
  1. Reinterpretación del Uno plotiniano como Bien, es decir, tal como el Sol del mundo inteligible (Platón). El Sol al iluminar cosas, las hace visibles, hace que las cosas puedan ser vistas. El Bien ilumina a las ideas haciéndolas inteligibles, haciendo que puedan ser entendidas.
  2.- Las Ideas están en la mente divina (neoplatonismo);  por tanto, la función iluminadora corresponde  a Dios, mente o Verbo divino.
  3.Escalonamiento de lo real desde Dios a la materia (principio de plenitud neoplatónico). Para Agustín, el Espíritu (parte superior del alma) está en contacto con Dios.  En Plotino, el alma es vecina de Dios, estando la parte inferior en contacto con el mundo sensible.
  Esa vecindad explica la iluminación.- Algo perfectamente acorde con la naturaleza humana. El autotranscendimiento humano es tender allá donde se enciende la luz de la razón.
  El impulso de autotranscendimiento.- El hombre posee una actitud que lo lleva a autotranscenderse, a buscar más allá de sí mismo, en el ámbito del conocimiento más en el ámbito de la voluntad. Es el único movimiento que se despliega en conocer y en querer, en buscar la plenitud y felicidad.
  El hombre busca la felicidad. Los epicúreos la busca en el cuerpo; ponen esperanzas en sí mismos). El hombre es una criatura racional, hecha de tal modo que no puede ser ella misma el bien que lo haga feliz. Lo mismo ocurre con el conocimiento; el hombre se ve obligado a autotranscenderse, pues sólo puede hacer feliz al hombre algo que es el hombre mismo es decir, Dios.
  El hombre ha de buscar la felicidad en el amor de Dios, como premio a la tensión y esfuerzos desplegados en la vida.
  1.2. Existencia de Dios en S. Agustín.
  El conocimiento de Dios es por vía de la interioridad. No valen argumentaciones de la realidad exterior, del universo. Si valen (1) las referencias al universo como prueba de grandeza de su creador, y (2) referente al argumento del consenso; la mayoría de los hombres coinciden en aceptar la existencia de Dios.
  Pruebas. El punto de partida son las Ideas: sus caracteres, su naturaleza, de inmutabilidad y necesidad. La Verdad no es de nadie en concreto, porque está presente en todos y a todos se ofrece por igual. La mutabilidad de la naturaleza humana remite a una Verdad inmutable, por y en virtud de la que es verdadero cuanto es verdadero en cualquier sentido.  El atributo primero y fundamental de Dios es su Inmutabilidad.
  Sustancia humana. -Espiritual y material.
  Propiamente el hombre no es cuerpo y alma. Sino alma racional que se sirve de un cuerpo mortal y terrestre.
  En el alma encontramos:
        -razón inferior: tiene como objeto a las cosas. Es el conocimiento de la realidades mutables y sensibles de nuestro entorno físico para que nos sea posible subvenir a nuestras necesidades.
        -razón superior: tiene por objeto la sabiduría, el conocimiento de lo inteligible, ideas, para que sea posible elevarse hasta Dios. Cercana a Dios, en ella se realiza la Iluminación.
  Traducianismo.- para hacer posible la transmisión de la culpa original: el alma de los hijos provienen de las de los padres.
  Libertad y experiencia de la libertad.
  La libertad  individual como posibilidad de elección entre el bien y el mal. Los griegos no tenían una reflexión sobre la libertad en un contexto moral.El hombre es libre de aceptar o no el mensaje cristiano, libre de salvarse o condenarse. Es cierto que la voluntad tiende necesariamente a la felicidad.  El único objeto adecuado para la felicidad humana es Dios. Sin embargo, el hombre carece de visión adecuada de Dios, y. por tanto, sólo es posible dirigirse a bienes mutables y no hacia bien inmutable. En tal caso el hombre se aparta del auténtico objeto de felicidad y es responsable de tal alejamiento que es resultado de su propia decisión libre. La experiencia cristiana de la libertad es dramática, porque se halla amenazada por:
        1º. La corrupción  inclina al hombre hacia el mal. El pecado original es transmitido a toda la humanidad, luego parece que el hombre, dado al desorden de su naturaleza caída, no es casi libre de hacer el bien.
        2º- La gracia lo empuja hacia el bien. Parece que el hombre, cuando es alcanzado por la gracia, no es casi libre de hacer el mal. Pelagianismo: minimizar la inclinación humana hacia el mal, negando la necesidad de la gracia. El hombre es por sí mismo capaz de obrar bien.
  1.3.Análisis de sentido de la historia universal.
  La filosofía de la historia pretende ir más allá de los puros hechos para tratar de interpretarlos y encontrarles sentido. Desde el cristianismo tenemos una filosofía de la historia como teología de la historia.
  1. Para el cristianismo la historia aparece como escenario donde Dios se manifiesta al hombre y donde tiene lugar el drama de la salvación. La historia es un todo dotado de un sentido unitario profundo.
  2. Caída del Imperio Romano. La perspectivas ante la historia son primordialmente morales. La auténtica felicidad humana es el amor de Dios. La maldad significa alejarse de Dios y tener por objeto de felicidad a los bienes mutables. La traducción a la historia sería:
  1. Los que se aman a sí mismos hasta el desprecio de Dios: Ciudad terrena.
  2. Los que aman a Dios hasta el desprecio de sí mismos: Ciudad de Dios.
Criterios de carácter moral: el 1º y el 2º se encuentran mezclados en las sociedades a lo largo de la historia. Los ciudadanos se separan en el momento final de la historia. Sin embargo el Estado no puede realizar auténticamente la justicia, a menos que su actuación esté informada por los fundamentos morales del cristianismo.
  Interpretaciones de la  Tª Estado:
  1. Fundamentación teórica de la primacía de la Iglesia sobre el Estado. La Iglesia es la depositaria en la historia de la Verdad y  principios del cristianismo. Es la única perfecta superior al Estado y ha de conformar moralmente al Estado.
  2. Minimización del papel del Estado que ha de adoptar al cristianismo como religión oficial y creer en la indestructibilidad del Imperio Romano. El Estado es el instrumento esencial de los planes divinos en la historia.
  Agustín reduce el Estado a su papel de mero organizador de las convivencia, paz y bienestar temporales. 

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